Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar

Seguidores de Bolsonaro asaltan los tres poderes del Estado

Partidarios del actual expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, invadieron y vandalizaron, vestidos con los colores de la bandera brasileña, las sedes de los tres poderes del Estado: el Congreso Nacional, el Supremo Tribunal Federal (STF) y el Palacio del Planalto, sede de la presidencia.

Coincidiendo con la primera semana de mandato del ya jefe de Estado, Luiz Inácio Lula da Silva, en la tarde del domingo, 8 de enero, miles de bolsonaristas llegaron a la Explanada de los Ministerios irrumpiendo y vandalizando, durante cinco horas, las sedes de los tres poderes del Estado: legislativo, ejecutivo y judicial para exigir una intervención militar que derrocara a Lula, ganador de las elecciones presidenciales del pasado 30 de octubre.

Los simpatizantes de Bolsonaro no han cesado de manifestarse y de bloquear carreteras al no reconocer el triunfo del líder del Partido de los Trabajadores (PT), hasta el punto que esta polarización degeneró en que el día de la investidura del presidente electo, Lula, se produjera un refuerzo policial, así como bloqueos en varias zonas de Brasilia ante un posible atentado —siendo arrestado un hombre con intención de entrar en la plaza de los Tres Poderes con un artefacto explosivo y un cuchillo, según afirmaron fuentes de Reuters—.

Pues bien: la cosa no acabó aquí, ya que ayer miles de partidarios del expresidente, los cuales estaban acampando desde hace dos meses en el Cuartel General del Ejército en Brasilia reclamando un golpe de Estado, llegaron a la Explanada de los Ministerios en autobuses y asaltaron y vandalizaron, a primeras horas de la tarde, las sedes de los tres poderes del Estado para exigir una intervención del Ejército sin que el Gobierno de Brasilia, presidido por Ibaneis Rocha del Movimiento Democrático Brasileño (MDB), reforzara la seguridad.

El presidente, alrededor de las seis de la tarde y desde la ciudad de Araraquara (Sao Paulo), donde viajó para analizar sus fuertes lluvias, compareció de urgencia, calificando el hecho de «barbarie» y firmó un decreto que se prolongará hasta el 31 de enero declarando una intervención federal en la capital e invocando poderes especiales que recuperaran la ley y el orden: «Es preciso que esta gente sea castigada de manera ejemplar y que nadie con la bandera de Brasil haga estas cosas». También afirmó que descubrirán «quiénes son estos vándalos y serán castigados con toda la fuerza de la ley», quién lo financió y «quién pago la estancia de todos los que han venido a realizar el asalto», así como investigarán «si alguien del gobierno federal está metido en esto» que, en caso de que estuvieran implicados, «también será sancionado». Además, acusó a los «vándalos» y «fanáticos fascistas» de este suceso y responsabilizó, indirectamente, a Bolsonaro al incitar a desobedecer el resultado electoral y alimentar la intolerancia ante la toma de posesión de su ejecutivo.

Tras el anuncio, un grupo de agentes usaron gas pimienta para impedir que bolsonaristas entraran en el Congreso, pero no lo lograron y manifestantes llegaron a la rampa que da acceso a la sede del legislativo, ejecutivo y a las inmediaciones del judicial, realizando destrozos —tras esto, el gobernador de la capital brasileña, Ibaneis Rocha, cesó al secretario de seguridad, Anderson Torres, cercano a Bolsonaro y que según la CNN Brasil, estaba en Estados Unidos, al igual que el expresidente—.

Finalmente, las Fuerzas de Seguridad tomaron el control, pues detuvieron, hasta ahora, a más de 1.200 personas que serán condenadas hasta a 12 años de prisión por intento de golpe de Estado y se ordenó el cierre del centro de Brasilia y la avenida principal que alberga edificios gubernamentales y administrativos.

Bolsonaro, por su parte, en Twitter y desde Orlando (Florida), después de que la dirección de su partido se desmarcara, ha asegurado que «Las manifestaciones pacíficas, dentro de la ley, son parte de la democracia. Sin embargo, el vandalismo y las invasiones de edificios públicos como las ocurridas hoy, así como las practicadas por la izquierda en 2013 y 2017, escapan a la regla», así como que le acusan «sin pruebas» y que durante su mandato «siempre estuve dentro de las cuatro líneas de la Constitución y defendiendo las leyes, la democracia, la transparencia y nuestra sagrada libertad».

Después del freno del intento de golpe de Estado, los manifestantes que acamparon para reclamar una intervención del Ejército contra Lula, abandonaron la sede de las Fuerzas Armadas, en el Sector Militar Sur, alrededor de las 13:30 horas —hora brasileña— hacia la Explanada con pancartas donde aparecía escrito «Fuerzas Armadas, acatad vuestro juicio» y «Para liberar a Brasil del comunismo».

Por último, este lunes, 9 de enero, el Tribunal Supremo de Brasil ha ordenado al ejército desmantelar los «campamentos bolsonaristas» en 24 horas tras continuar aumentando los detenidos.

Este ataque ha provocado una condena unánime de líderes internacionales como Gustavo Petro, presidente de Colombia, Gabriel Boric, de Chile, Alberto Fernández, presidente de Argentina y Joe Biden, presidente de EE.UU., así como de la UE, Pedro Sánchez, el portavoz chino de la cancillería, Wang Wenbin o el Kremlin.

El intento de golpe de Estado por parte de seguidores del expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, este domingo, para exigir una intervención militar que expulsara del poder a Lula, no ha acabado triunfando debido a la intervención de las Fuerzas de Seguridad, las cuales han detenido, hasta el momento, a más de 1.200 personas.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Comments (

0

)

A %d blogueros les gusta esto: